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Colombia no estuvo Maduro

Colombia no estuvo Maduro


                                (Foto: FIFA)


Una nueva jornada de partidos para la clasificación al mundial de Rusia 2018 había llegado y como es de costumbre los colombianos solo pensábamos que esos tres puntos ya los teníamos en el bolsillo y que no deberíamos preocuparnos de una Venezuela "pobre" y como muchos con los que hable me dijeron: "esos muchachos no tienen fuerza para jugar, eso allá no tienen nada de comer, ese partidito es pan comido", ¿pan comido? entonces que pan se está comiendo esta gente, eso no fue ningún pan comido y como siempre nos traiciono la memoria a la mayoría de los colombianos que se nos olvida de como Venezuela siempre en las últimas posiciones en las últimas eliminatorias se ha convertido en nuestra piedra en el zapato siempre haciéndonos quedar con la ilusión de una posible victoria en su territorio.

De pronto este partido no genero un ambiente similar como jugar con Brasil o Argentina, selecciones que con el tiempo se han convertido en clásicos rivales y que hacen que se genere cierta tensión futbolística al enfrentarlos, esta vez tensión si hubo pero fue distinto la tensión era más política, era más social, la realidad que viven en este momento las dos naciones hacia que las cosas fueran distintas, las duras palabras dichas por políticos de ambas naciones tirando leña caliente de lado a lado hacia que no fuera un partido cualquiera, tanto así que para que la FIFA envíe un representante para que acompañe a la selección Colombia y certifique que todo está saliendo bien, era una señal y hacía pensar a más de uno que en cualquier momento nuestros jugadores iban a quedar presos en Venezuela, de pronto por llevar un mensaje capitalista en las caderas de Cuadrado y las de Chara, nunca se sabe y más si lo manejamos con la ideología de pensamiento de Maduro cualquier cosa puede pasar al final.

Algo que si debo agradecer infinitamente a Caracol y a su programa “la fiesta del gol”, es uno: que utilicen la mitad del noticiero para este espacio y así dejen de informar cosas realmente importantes.

Dos: agradezco que muestren gente feliz, en todas las regiones del país, porque ahí si enviamos cámaras y hacemos cubrimiento de punta a punta, ponemos a bailar a niños y grandes, mostramos a las “seños” haciendo el sancocho en la mitad de la cuadra, los que hacen coplas y rimas se toman las plazas, cuanto artista que este desocupado se pega la escapada y busca sus 15 minuticos de fama frente a la cámara ubicada en cualquier centro comercial o parque donde sea posible que sean visualizados, gracias por hacernos olvidar de la corrupción, la mafia, la violencia, los desplazados por hacernos olvidar de todo con este suculento circo que no tiene que envidiarle nada al circo del sol, este circo nacional tiene también todos sus actos muy bien montados.

En materia del partido y  como algo más formal con respecto a la  selección, lo previo al partido fue algo dramático y espectacular, esto en el sentido del espectáculo que se dio, el transporte de Barranquilla a San Cristóbal en bus de seis horas de viaje, el acompañamiento de los hinchas colombianos a lado y lado del puente internacional, la escolta de la policía colombiana y el recibimiento de la guardia venezolana al otro lado son cosas que hicieron que la ansiedad por el partido creciera, poco a poco llegaba la hora del partido las cámaras ya mostraban los jugadores en la cancha y de ellos se esperaba una gran estrega, cosa que realmente falto, como siempre se llegó pero no se convirtió, un joven arquero venezolano se encargó de erradicar de las miles de gargantas colombianas el grito de gol.


Y así llegamos al final, un final copiado de tantos y tantos partidos, una selección que busca desesperada y no logra encontrar el objetivo, que se pensaba con el “tigre” Falcao iba a ser más claro, no queda más sino esperar que el camino a Rusia no se convierta en un tortuoso andar para todos, que luego de estar segundos y como están las cosas con los demás equipos en la clasificación quedemos sin nada y  como costumbre en nuestra cultura a los héroes que hoy glorificamos pasada la clasificación y quedando eliminados los crucifiquemos hasta que no quede uno.

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